CONJETURAS ¿Se empieza a privatizar el SENA?

El Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), esa entidad de formación profesional tan querida y apreciada por el pueblo colombiano, cuyo objetivo central es dar formación profesional integral a los trabajadores de todas las actividades económicas y a quienes sin serlo requieran de dicha formación, para aumentar por ese medio la productividad nacional y promover la expansión y el desarrollo armónico del país, tal como lo prescribe la Ley 119 de 1994. Por fortuna, dicho estatuto en buena hora reestructuró tan necesaria empresa formadora de carácter oficial, salvándola de la artera intención privatizadora del director de ese entonces, de ingrato recuerdo para los colombianos. Dicha entidad, reitero, se encuentra una vez más en peligro, ad portas nuevamente de su privatización.
En efecto, en días recientes en las plenarias de Senado y Cámara de Representantes se denunció por parte del partido opositor, Polo Democrático Alternativo que el actual director del SENA le abrió las puertas a la privatización de la entidad al ordenar el cobro de los cursos de extensión. Se dice que por ahora la medida cobijará tan solo a los ciudadanos con capacidad de pago, pero la medida deja sin dudas una enorme brecha para extenderla al resto de los asalariados. La disposición se calificó como ilegal por el mencionado partido por cuanto ya los cursos son financiados por los parafiscales que pagan hoy trabajadores y empresarios.
Las providencias que se refieren a la amenazante medida son las resoluciones 03048 y 03176 del 22 de octubre y del 4 de noviembre de 2010 respectivamente. Dichas disposiciones ignoran las condiciones económicas de la población objeto del SENA, a la que se refiere la Ley 119/1994: los trabajadores, y lo que con absoluta transparencia consigna la misma ley en su artículo 49, a saber: “Derechos pecuniarios: la formación profesional que imparte el SENA será gratuita en todas sus modalidades”.
No se puede ignorar ni desconocer, además, que el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) fue creado como resultado de la iniciativa conjunta de trabajadores organizados (quienes cedieron una parte de su subsidio familiar), de empresarios e iglesia Católica con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ni mucho menos que sus ingresos provienen de los aportes parafiscales que pagan las empresas legalmente constituidas.
Infortunadamente, las verdaderas intenciones de la política aplicada a la Institución son las maniobras retorcidas y arbitrarias impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional desde 1989 para acabar con todas las entidades de formación profesional gratuita de toda América Latina, desde Méjico hasta Chile y Argentina, tal como le ha ocurrido a las entidades homólogas del Sena de todos estos países como el Senati del Perú, Incave de Venezuela o Inas de Costa Rica, para citar solo algunas. De ahí la expedición de los decretos 248, 249 y 250 de enero de 2004, de una supuesta reestructuración del SENA, y que desconocen abiertamente los elementos fundamentales de la Ley 119 de 1994, única ley de verdadera Iniciativa Popular.
Por eso, se hace necesario hacer un llamado a la defensa de ese valioso patrimonio del pueblo que es el SENA, a la férrea y patriótica resistencia de la población colombiana, de los trabajadores alumnos y de las organizaciones sindicales al interior de la entidad para proteger la inversión social que el estado colombiano debe realizar en Formación Profesional Integral y gratuita a través del SENA.

Conjeturas Edición 451

Nos quieren sacar la Leche

Se cree que hace unos 5.000 años, en la época mesolítica, el hombre ya había pasado del estadio en que solamente recolectaba y cazaba a otro en que se dedicaba al cultivo y a la cría de ganado. Un buen día, descubrió el ordeño y toda su vida se transformó. A partir de aquel momento, la leche, en particular la de vaca, fue considerada como alimento por excelencia, fuente de fortaleza y de vida. Hoy en día la leche es el género agropecuario de mayor valor en el mundo; está presente en los cinco continentes y tan solo en la Unión Europea, el acopio anual suma 150 millones de toneladas.
En estos momentos hay superproducción mundial, por lo que los principales exportadores deben colocar 40 millones de toneladas sobrantes. Aunque nuestro país se autoabastece, ha consentido en recibir tales excedentes extranjeros mediante una contraproducente política oficial que consiste en abrirles campo a través de decretos proscriptores del comercio y consumo de leche en cantina y de la suscripción de inconvenientes tratados de libre comercio, los cuales llevarán inevitablemente a Colombia a importar en 2012 aproximadamente el 22% de la producción nacional de quesos, mantequilla y leche en polvo.
Como bien lo señaló Fedegán el gremio que aglutina a los ganaderos de Colombia y no propiamente a los más modestos, dicha política oficial tendrá efectos adversos sobre las 400.000 familias colombianas que se dedican a la producción lechera, la mayoría de ellas a pequeña escala. Sería imposible competir con los precios de la leche importada puesto que los europeos tienen la ventaja de que sus Estados subsidian la actividad ganadera, compran los excedentes para almacenarlos conjurando de esa forma la baja en los precios. En fin, ayudan económicamente a los exportadores con lo cual éstos pueden vender por debajo del costo de producción.
Y para complementar este cuadro de amenazas en ciernes, por resolución del Gobierno se permitirá una reducción arancelaria del 20% en la importación de 3.000 toneladas de lactosuero, un pernicioso subproducto con el que algunas empresas de lácteos suplantan la leche genuina; lo mezclan con ella para reducir la proteína animal natural, afectando de esa manera la buena alimentación de los niños consumidores.
Pero lo más desvergonzado es que se expedirán documentos CONPES que plantean reconvertir las zonas lecheras supuestamente más decadentes y poco productivas en cuanto a calidad y volumen, a otras labores diferentes, realizando tan injustificada restructuración de manera inconsulta y sin estudios puntuales, con lo cual se les perturba a esos productores el desarrollo de las actividades que han constituido siempre su soporte económico y parte tradicional de su familia y su cultura.

CONJETURAS OTRA NAVIDAD

La navidad es, sin duda, la época del año preferida por todos. Tiene un encanto que nadie puede resistir; posee unos rituales seductores: Los adornos de la casa, el pesebre, el árbol de navidad, un pino escarchado y perfectamente alumbrado, que aunque no es de estos trópicos ya se ha entronizado en estas cálidas tierras; deliciosos manjares, un fofo Papá Noel que también proviene del frío pero que igualmente se ha establecido en la zona tórrida, pretendiendo usurpar al tierno Niño Dios, producto del descarado consumismo mercantil; escuchamos durante toda esta época música alegre y agradable y tiernos villancicos, salvo ese melodramático “Mamá dónde están los juguetes”, que cada año pone tristes a muchos niños, e incluso a algunos adultos. Pero por sobre todo, hay buen ambiente, alegría, felicidad y risa. Esta vez, sin embargo, se ha tornado en dolor, desolación y tristeza por efectos de esta tragedia invernal que debe sobrecogernos a todos.
Siempre, la navidad ha sido una época de encuentro. Muchos familiares retornan cada año al hogar nativo y su regreso se hace cada año más placentero. Por todo lo anterior, siempre se ha dicho que la navidad es tiempo de reunión, de familia, de perdón, de reconciliación.
Sin embargo, hay varios aspectos que en cierta forma estropean esta época tan querida: En primer término la estruendosa pólvora, encendida muchas veces por unos adultos idiotas jugando a ser niños traviesos; igualmente, la estridencia de muchos equipos de sonido, colocados en las puertas de algunas casas, unos frente a otros, lo cual hace imposible apreciar la música. Del mismo modo, las locuras de irresponsables motociclistas que después de las 12 de la noche, especialmente el 24 y 31 de diciembre, se toman por asalto y sin miramiento las calles de la ciudad. De la misma manera, el tradicional desfile de los años viejos, antaño bella parada cultural de Buga, hoy convertido en el festejo de la patanería y el irrespeto. Y qué decir de la insufrible tortura en que se ha convertido la compra y entrega de regalos, en una época económicamente difícil para casi todos.
De otra parte, es frágil la línea que separa la paz de la violencia, y la gente no hace nada por evitar que la Navidad se convierta en un período desagradable. Es casi seguro que todos anhelaríamos unas fiestas más cristianizadas, más sencillas, menos consumistas y violentas, más sentimentales... Cada año, el desencanto que experimentamos es mayor que el anterior, porque cada vez, nos estamos volviendo más superficiales, más prosaicos en una época en que, cuando fuimos niños la anhelábamos fervientemente; sin embargo, hoy ya adultos y veteranos, se nos está convirtiendo en un melancólico inventario de mustias impresiones y recuerdos. Pero principalmente, la navidad de este 2010 es insólita e infausta, porque nos sobrecoge el alma el saber que en estos momentos hay tantos compatriotas que lo perdieron todo y padecen las angustias de un porvenir incierto, por haber sufrido la crudeza de este invierno aciago.
Pero, de todas maneras, que Dios nos bendiga a todos y que pasen, mis amables lectores, cualquiera sea la consideración que tengan sobre esta época, una FELIZ NAVIDAD y ventura y prosperidad para el nuevo año.

Conjeturas Edición 447

Indudablemente el ansia por la posesión del oro convierte a este antropoide depredador llamado hombre en un ser violento, facineroso, transgresor superlativo de la ley y carente absoluto de moral. Charles Chaplin se volvió loco en la película La quimera del oro, filmada en 1925 y en ella, acosado por el hambre, soñaba con que sus zapatos se convertían en una suculenta y humeante gallina. Hernán Cortés, en el México de la conquista, quemó las naves por el oro y la Malinche, la joven princesa indígena que se convirtiera en su amante y llegara a ser fiel intérprete y auxiliar de los españoles, fue capaz de traicionar a sus hermanos originando, según el nobel Octavio Paz, el carácter marrullero y astuto de nuestra raza latinoamericana. El oro en California ocasionó, en el siglo antepasado, la movilización de millones de seres humanos que lo único que buscaban era un gramo del tan preciado metal.
Ese desvarío por el oro, una verdadera epidemia social que afligió a casi todo el mundo en la segunda mitad del siglo XIX, originó movimientos masivos de personas hacia regiones rurales, posibilitados por el perfeccionamiento de los medios de comunicación y de transporte y espoleado por un sistema monetario internacional fundamentado en el patrón oro. Las consecuencias sociales y ambientales fueron inmensas. Comunidades indígenas fueron masacradas, desplazadas de sus territorios o sucumbieron víctimas de enfermedades que llegaron con los mineros. Grandes extensiones de esos territorios fueron devastadas y los ríos contaminados con residuos químicos venenosos. Muchas personas cambiaron su forma de vida, basada en el trabajo y el esfuerzo, por el deseo de ganarla rápidamente con poco trabajo y mucha chiripa. La violencia tiranizó aquellas tierras: entre los hombres y en perjuicio de la Naturaleza.
Ahora, retornó esa maldita enfermedad y empieza a afectar a Colombia y al mundo. Nos la contaminan grandes empresas transnacionales mineras, auxiliadas por esos gobiernos que impulsaron e impusieron desacertadas políticas públicas tales como la seguridad democrática, seguridad inversionista, flexibilización laboral, incentivos tributarios, Plan Nacional para el Desarrollo Minero 2019, y por el progresivo empobrecimiento de las políticas e institucionalidad ambiental, la adecuación de las normas mineras a los intereses de esas empresas y, en general, el sometimiento del país a las grandes corporaciones económicas internacionales.
Este panorama no cambiará en el corto tiempo porque el Programa de Gobierno del presidente Santos, “110 iniciativas para lograr la Prosperidad Democrática”, notifica que la minería será una de las cinco “locomotoras” de la economía (punto 30) y, además, que se mantendrá como “punta de lanza del país” (punto 92). Preparémonos pues: las fiebres o “calenturas” producidas por el oro” subirán.

CONJETURAS FAMOSA” UN PALADÍN DE LA MÚSICA COLOMBIANA

Tal Pareciera que se nos olvidaran los orígenes de nuestros aires musicales tradicionales. Ellos fueron depurados en el mismo crisol en el que se moldeó nuestro mestizaje; allí confluyeron razas y culturas, sonidos y palabras, ritmos y sentimientos para dar origen a una música rica en armonías, melodías y letras de gran elaboración y profundo sentimiento, siempre entonada por maravillosas voces e interpretada por auténticos virtuosos. Si se apreciara verdaderamente, nuestra música superaría con creces, a tantas “luminarias” que se promueven en la actualidad.
Por fortuna, existen más de cien concursos y festivales y algunos pocos espacios radiales y televisivos que parecen darnos a entender que los aires tradicionales no desaparecerán. Además, con la irrupción y arraigo de festivales y concursos, como “El Mono” Núñez, El Festival Hatoviejo y Antioquia le Canta a Colombia, se instauran las bases de una época proclive al advenimiento de una sucesión de jóvenes dinámicos y talentosos que generan una nueva propuesta para los tradicionales y siempre hermosos aires andinos colombianos.
Pero, por desgracia también abunda en la actualidad música proveniente de otras latitudes, alguna de buena calidad, pero otra que hace ponderación del mal gusto, el vicio y la vulgaridad, con letras horrorosas, melodías desagradables e intérpretes deplorables que desdicen del buen gusto de los dudosos melómanos que las prefieren.
Quedan no obstante, defensores a ultranza de nuestra música andina, idealistas cuyo amor y veneración por ella refutan con vehemencia la consumación de los aires autóctonos de Colombia.
En Guadalajara de Buga, por ejemplo, persiste tesoneramente en la defensa resuelta de nuestros aires nativos un quijote idealista, Fabio Molina Sánchez, cariñosamente llamado FAMOSA, quien desde muy joven difunde la música colombiana en donde sea; recorre toda Colombia, por sus propios medios, asistiendo a festivales y encuentros musicales, lo que le permite conocer como el que más la música colombiana; posee quizás una de las colecciones más grande de la música andina de la patria, diciéndoles a todos que hoy, como en ninguna otra época, hay excelsos compositores, intérpretes, discos y festivales de música andina colombiana; pero que por desgracia ésta carece de difusión, respaldo empresarial, verdadero apoyo estatal y cultural y de entusiasta público oyente.
Qué bueno sería que la pomposa Secretaría de Cultura del municipio de Guadalajara de Buga optimizara su quehacer, aprovechara la oportunidad para convertirse en una entidad oficial más efectiva y competente, y se acordara en apoyar decidida y completamente a “FAMOSA”. Con ese solo hecho cumpliría una buena parte de su cometido cultural y se granjearía la felicitación y el reconocimiento de todos.

Conjeturas Edición 442

SALVADORES MESIÁNICOS

Faltando aún un año para las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales municipales, allá en lontananza empiezan a vislumbrarse los albores de los nuevos comicios y como impelidos por soplos divinos aparecen mesiánicos salvadores (en esta ocasión en cantidades asombrosas), pero al igual que en años anteriores y por quedarse sin argumentos en su locuaz promeserismo, echarán mano de nuevo al tan manido cuento de: “acabar con la pobreza y deserción escolar (analfabetismo)”, “mejorar salud, vivienda y seguridad”, en fin, lo mismo de cada cuatro años y, que de cumplir se quedarían sin argumentos para futuras elecciones.
Lo raro es que suben al poder y empiezan a hacer todo lo contrario de lo prometido. Sacan ases de la manga. Si hubiesen anunciado esas triquiñuelas en sus campañas, nadie hubiese votado por ellos.
No podemos olvidar que un pueblo engañado por sus dirigentes es un pueblo frustrado; se torna inseguro, violento y autorizado para obrar de igual manera; o sea para engañar, mentir, asaltar en la buena fe, incumplir. El pueblo es fiel reflejo de sus dirigentes. La política es algo tan serio que no debe ser manejada por politiqueros.
Es tan grave no cumplir lo prometido como hacer cosas que ni siquiera se habían mencionado. Eso tiene una mala presentación, da la impresión de que se estuviese engañando al elector. Se delinque así, por omisión y por acción.
Qué bueno sería que aspirantes a Alcaldía y Concejo tuvieran ideas claras sobre necesidades del municipio y no las de ellos. Así evitaríamos improvisadores haciendo babosadas en dichos cargos e impediríamos que el municipio cargara con el San Benito de tener que aguantar su mediocridad cuatro años, ya que son irremplazables durante todo ese tiempo y ellos lo saben.
Guadalajara de Buga merece nuestra atención. Diga al candidato que tiene en mente para ser elegido concejal: voto por su gestión no por Usted. Diga a su presunto diputado: voto para que nos represente dignamente en la duma y, digámosle a quien pudiéramos elegir como Alcalde: trabaje para su pueblo no para sus intereses particulares.
Exijamos a los candidatos que se están postulando, claridad en sus ideas y pensamientos. Procuremos que los organismos de control cumplan con su deber; ¡denunciemos mediante veedurías efectivas!

Conjeturas Edición 440

La meritocracia es un sistema por medio del cual el aparato burocrático de un Estado, es decir los funcionarios estatales, son seleccionados para sus cargos de acuerdo con su capacidad. En dicho sistema no existe discriminación por sexo, raza, posición social, patrimonio económico o filiación política. Por desgracia, la bendita herencia cultural que se recibe del medio familiar y educativo hace en la práctica imposible la igualdad de oportunidades y en consecuencia, la teórica justicia del sistema pierde valor, de tal suerte que las élites económicas, sociales y políticas tienen entonces, una notable diferencia de oportunidades a su favor con relación al resto.

Por estos días el gobierno de Juan Manuel Santos anuncia con bombos y platillos que apelará a unos filtros para seleccionar altos cargos oficiales y adoptará un supuesto sistema meritocrático utilizando cinco firmas consultoras en talento humano para la selección de esas plazas. Los aspirantes, por supuesto, tendrán que someterse a un riguroso proceso selectivo realizado por el Departamento Administrativo de la Función pública.
Por desgracia el sector privado y el sector público no funcionan de la misma manera. Por eso, aunque da la impresión de ser un buen paso para alejarse del clientelismo y las preferencias, las dudas no se hacen esperar: De esos presuntos filtros, ¿Cuál será el primero? Si ese primer filtro sigue siendo la “calidad” o el “mérito” de ser amigo del caudillo o de los mangoneadores dirigentes políticos de turno, los otros tamices se transformarían en innecesario adorno.
No es por molestar, pero mientras en la política se reciban auxilios para las campañas habrá que seguir pagando con favores políticos llámense contratos o puestos. A uno le entra la duda y pensaría que a esas firmas consultoras las eligen ya arregladas, buscando favorecer a cierta corriente o color políticos. Ojalá se cumpla, porque Uribe dijo lo mismo y terminó en lo mismo (corrupción al por mayor) y hoy sólo se investiga por encimita los casos más notables: Notarias, traslado de presupuestos a las pirámides, etc.)
¿Será verdad tanta belleza y se acaba el roscograma y la repartija del ponqué? entonces, sería el primer coletazo de la famosa unidad nacional que no fue otra cosa que un intento de Santos, quien no tenía votos propios, de reemplazar el principal instrumento uribista -el populismo- con más clientelismo.